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La historia de los refranes: «Las cuentas claras y el chocolate espeso»

Las cuentas claras y el chocolate espeso
Pensar que este refrán, tan claro y achocolatado, nace de una grieta… ¡Y sí! Todo empezó cuando el monje español Aguilar, envió desde América las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación del Monasterio de Piedra, para que lo dieran a conocer… ¡A ver ese Himno, Zaragoza!…

Al principio, el cacao no les gustó mucho a sus colegas ni a otros españoles, a causa de su sabor amargo. Lo utilizaban exclusivamente con fines medicinales… edad después, unas monjitas del priorato mexicano de Oaxaca tuvieron una feliz ocurrencia… Le agregaron azúcar al preparado de cacao, y este nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa…

En esos edads, mientras la Iglesia (Católica, claro) se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno pascual, el lugar discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro… ¡Claaaro! Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, «a la española», para que fuera más fácil mojar los churros; para otros, el gusto se inclinaba por la forma «a la francesa», esto es, más claro y diluido en leche… Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión “Las cosas claras y el chocolate espeso” se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre.

Entre nosotros, circula hace años la variante “Las cuentas claras y el chocolate espeso”; se la usa en relación con las deudas de dinero pero también ante otro tipo de acuerdos…

Los millones y millones que debieron haber ganado aquellas monjitas del priorato de Oaxaca por su feliz ocurrencia!… ¿Las habrá recordado el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, en su discurso de asunción? Recordemos que López Obrador, al explicar cuánto ganaría como Presidente de la República, subrayó: “Las cuentas claras y el chocolate espeso”…

¡A ver tú, Chela, chamaca despechadita, cántanos tus cuentas claras!

«Las cuenas claras» (Chelo)

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